Lo que me preocupa no es que me hayas mentido, sino que, de ahora en adelante, ya no podré creer en ti.
Ya no me valen tus disculpas, tus palabras bonitas o besos, que luego sepultas con tus sucias palabras en este charco de sangre.
No me regales rosas robadas de la floristería, no quiero que me llames cariño, ni corazón, ni vida. Nunca más vuelvas a tocarme con esas manos, ni me mires con esos ojos de rabia. No me prometas que todo irá bien, que no me volverás a hacer daño, no me creo tus abrazos, dudo de tu nombre y de si te conozco o solo es una pesadilla. Lo único que deseo es que te apartes de mi vida, que algún día recibas tu merecido, que me eches de menos y te arrepientas toda tu vida de lo que me estás haciendo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario